lunes 18 de julio de 2011

El elogio de la estupidez

En lo más remoto de la ideología que sostenía a la Alemania Nazi había un desprecio profundo por la inteligencia.  Tanto desde las interpretaciones torpemente directas que los nazis hacían del elogio de la crueldad Nietzscheana como desde la lectura que de Nietzsche hizo Heidegger y que es una de las más difundidas, la inteligencia era la virtud/vicio atribuida a los judíos, mientras que la simpleza de mente y espíritu del rústico campesinado alemán constituían la normalidad deseada por el régimen. Más vale no ser muy inteligente para ser apto para la “felicidad” nacionalsocialista. Ya lo dijimos, la inteligencia era cosa de los judíos que se valían de ella para tejer en las sombras la dominación mundial, la sospecha se cernía sobre el pensamiento en un mundo dominado por el imperio del cuerpo.
Cuando leemos en el diario La Nación un artículo firmado por el hijo de León Rozitchner, -cuyo talento para escribir y pensar respecto del de su padre tiene la misma diferencia que el de Maradona y Dalma para jugar fútbol-, en donde se expresa que el 47 % de los votos que sacó Macri en la elección porteña es un triunfo de “la gente normal”, no podemos dejar de pensar en que se hace, nuevamente, un elogio de la estupidez. La normalidad de la gente a quién la política no le interesa, de la gente que compra el vaciamiento de las ideologías por la falsa idea de la gestión despolitizada. Esa normalidad predicada por los medios dominantes que trata de poner a la política siempre en el lugar de lo corrupto, es hacer un elogio de la estupidez, es como decirle en la cara al votante de Macri: “está bien que no pienses, no vale la pena. La política es una mierda, por eso nosotros no somos políticos. No hacemos política, no somos ni de derecha ni de izquierda, sólo queremos ser felices como vos, agitar globos, bailar torpemente, comprar cosas, festejar. Los que piensan son aburridos, nosotros somos divertidos. Los que critican se quedaron en el pasado, nosotros somos el futuro. Juntos venimos bien, sin pensar venimos bien… Sigamos así, con la simpleza de las palabras, sin la capacidad de articular conceptualmente ideas. Sólo bailando aturdidos en la tontera de un slogan.” Esto es un elogio a la estupidez y en el fondo esconde el desprecio por el pensamiento. Como creían los nazis.
El discurso del PRO va camino de transformarse en un decálogo de autoayuda. Se apela al “sé feliz”, al combustible espiritual que vende Ari Paluch –ese hermano no reconocido de Alejandro Rozitchner. ¿No vieron que parecido que son? Aunque sería demasiado para el pobre León cargar con dos hijos bobos-. No sólo no hay ideas políticas  en el discurso PRO, casi no hay ideas, más bien se mueve en la apelación al pasotismo, a la estructura del deseo que empuja el consumo compulsivo, a la ilusión de un mundo totalmente transparente donde la gestión del sentido común se impone como ley única. Otra vez, se hace un elogio de la estupidez en un giro clásico hacia un populismo de derecha, en el cual las prioridades de las políticas de estado se establecen a partir de las quejas de las señoras gordas frente al mostrador de la panadería.  Estamos hartos de la política” parece expresar el rústico rostro de Rodríguez Larreta con expresión bobalicona y siempre al borde de babearse. “Es la política la que no nos deja hacer”, se puede leer en la cara falsamente calma de María Vidal (debemos reconocer que Gabriela Michetti es demasiado para una estructura mental PRO, la elección de Vidal es mucho más coherente con el nuevo estilo pasota. Piensa demasiado Michetti, aunque piense mal, pero algo es algo.)


La lucha será quizá siempre la misma: el pensamiento y la acción política contra la pereza mental y el “no te metás”. ¿Moderación y tontera son las nuevas virtudes ciudadanas? ¿Quizá la síntesis sea el rostro del rabino Bergman?

martes 1 de febrero de 2011

Mueve la Dama



A un poco más de ocho meses -y vuelvo a reiterar la idea de llamar a elecciones el 30 de octubre, luego de un 27 a plaza llena en aniversario de la despedida del gran Néstor- la pregunta que se plantea hoy es qué candidato opositor es capaz de superar el 20 %. Si nada raro ocurriese entre los boinas blancas y si el partido no hubiera dado ya sobradas muestras de ineptitud, se tendría que perfilar la fórmula de Alfonsín con Binner, a la que auguro unos guarismos de entre 25 y 30 en la primera vuelta del -hipotético, deseado por mí, 30 de octubre. Por el lado del Peronismo Federal y la posible alianza (que vocablo difícil en la política argentina) con Mauri, la cuestión es quién será el Cobos de esa fórmula aún verde. Sea quién sea, nuestra computadora arroja guarismos que oscilan entre el 22 y 25%. Pino, decidido a rifar al sorpresivo caudal de votos de la capital, se perfila a hacer la gran "Luis Zamora". Quien junto a la alocada performance de Carrió deber haber sido el desperdicio de votos más grande de nuestra joven y dinámica democracia.
El FPV tiene problema en Córdoba y de a poco se ordena Santa Fe, si bien quizá no para ganarla, si para pelear cabeza a cabeza. Otro tanto ocurre en la capital y La Provincia aparece amurallada por el Dani (y el poder del Goberbador da cuenta de los problemas del kirchnerismo) a quien se le desea colocar un tutor en la vicegobernación para tratar de evitar las naturales desviaciones de derecha a la que nos tiene acostumbrados. Después, San Juan: cocinada. Salta, con el veleta de Urtubey ya resignado a encuadrarse, viene livianita. Tucumán, caminando. San Luis, se sabe, es otro país. Mendoza, el gran batacazo. Santa Cruz, bué... Chaco está "Capitaneado". La pampa, siempre transa el abuelito Marín. Después un par de cositas, aquí y allá, nada raro. 
Que el río no está tan revuelto, pero la política como el ajedrez es un juego complicado. El tablero se ordenará cuando mueva la dama, creemos, camino a una reelección histórica. 

sábado 15 de enero de 2011

Estigmas del Bicentenario



La reproducción irresponsable de un discurso racista y xenófobo llevada adelante por el Gobierno de Mauricio Macri a propósito de la toma de tierras en la zona de Villa Lugano y Villa Soldati, deja al descubierto, una vez más, la raíz histórica y el arraigo profundo que la xenofobia tiene en nuestro país. En esta nota recorreremos históricamente una serie de operaciones discursivas vinculadas con acciones estatales que, a través de diferentes estigmatizaciones, intentaron construir al “otro” como un elemento no humano. 


El recorrido histórico que ha propuesto el Bicentenario nos permite echar luz sobre los diversos modos en que se han construido alteridades con la complicidad estatal a los fines de estigmatizar a diferentes grupos sociales a lo largo de nuestra historia nacional.
Ya desde los primeros tiempos de organización nacional, la ilustrada, liberal y romántica generación del 37´ (Sarmiento, Alberdi, Echeverría, entre otros,), ven en los gauchos y los indios los enemigos, el “otro”, los que impedían el progreso de la Nación. A partir del axioma sarmientino “Civilización y barbarie”, resultó posible deslindar sobre estos grupos sociales la responsabilidad del supuesto atraso de la Argentina. Decía Alberdi: “Todo lo que no es europeo es bárbaro en América”. Y más adelante, ya en 1861, Sarmiento: "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil. Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad? El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden. Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de masas" (Carta de Domingo F. Sarmiento a Bartolomé Mitre, 24 de septiembre de 1861). Para 1875 sarmiento se encarnizaba contra los indios: "¿Lograremos exterminar a los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado" (Domingo F. Sarmiento, Diario El Nacional, 25 de noviembre de 1876).

Hacia 1872 aparece el Martín Fierro de José Hernández, poema telúrico que se escribe en el habla popular del gaucho y que comienza a circular oralmente en las pulperías de la provincia de Buenos Aires entre los paisanos y payadores que lo recitaban de memoria. Acontece una revalorización del gaucho en virtud de que éste ya no constituye un problema social. El triunfo de la “civilización” se hizo patente y no hay vuelta atrás, ahora el gaucho puede ser aceptado por las clases dominantes siempre que deje de lado su carácter rebelde y se vuelva dócil y trabajador, es decir, se adapte a la nueva estructura social y económica, proletarizándose. Ya a partir de 1880 comienza a darse una nueva lectura que reivindica los valores de nobleza del gaucho siempre que éste se adapte a los nuevos requerimientos del “proyecto nacional” del momento. Ya en principios del siglo XX y luego de la gran oleada inmigratoria, el rescate del gaucho como arquetipo de la argentinidad y a su vez la exaltación del campo como reservorio de virtudes morales en contraposición a la urbanidad corrupta, aparece de la mano de los intelectuales del nacionalismo cultural. Ricardo Rojas, Joaquín V. González y posteriormente Leopoldo Lugones.

Los inmigrantes y los judíos 

Desde 1875, hacia fines del siglo XIX y durante los primeros años del siglo XX, con el estado en funcionamiento y luego de la sangrienta matanza de indios llevada adelante por Julio A. Roca, el país vive una nueva realidad social, la llegada masiva de inmigrantes italianos y españoles. Para los gentelman de la generación del 80´ (Miguel Cané, Antonio Argerich, José María Ramos Mejía, entre otros) los inmigrantes constituyen un problema y comienzan a ser estigmatizados. Demás está decir que los inmigrantes conformaban el elemento popular, las masas trabajadoras que comenzaban a sindicalizarse. Así como en los tiempos de Sarmiento la estigmatización del indio y el gaucho respondía a necesidades económicas y políticas, en los primeros años del siglo XX el rescate de lo gauchesco apunta a la afirmación de la nacionalidad frente al problema de la inmigración; el inmigrante es ahora el estigmatizado y el gaucho encarna lo verdaderamente argentino. En esta operación discursiva que se da desde el estado hay que tener en cuenta la aparición de las luchas anarquistas que acompañan la corriente inmigratoria.

Esta estigmatización xenofóbica se lleva adelante a partir de las teorías del darwinismo social, el naturalismo como elección estética, la psicología de las masas. Lo cierto es que nos encontramos en una ciudad cosmopolita y vertiginosa que, si antes era la encarnación de lo civilizado frente al desierto bárbaro, poco a poco va perdiendo su valor positivo para transformarse en una cloaca plagada de inmigrantes italianos, ignorantes, olorosos, advenedizos y corruptos. Así hablaban Cané, Ramos Mejía, Cambaceres, Argerich, de nuestros abuelos. Hay también nuevas fuentes de legitimidad, la ciencia, la medicina, la psicología, la criminología, de las que los gentleman van a valerse para sus escritos. Pero existe también un personaje oculto, que no es pobre sino rico, que no llega de a montones ni grita por las calles, sino que se mueve en las sombras, es discreto, vil y se codea con los poderosos, es… El judío. El personaje antipático nuevo, el que nos enseña Martel en La Bolsa (1891), es quién se apropia del dinero ajeno sin trabajar, es el especulador, el prestamista. En Martel hay también una utilización de la ciudad como personaje, la ciudad es un lugar incómodo que genera, o mejor degenera, en un anonimato abstracto que permite el crimen. Estas primeras impugnaciones a la ciudad cosmopolita irán perfilando lo que será el rescate del campo y el gaucho por los nacionalistas culturales. La estigmatización del inmigrante obrero, anarquista, socialista o comunista, tiene su consumación en los hechos de la Semana Trágica cuando se fusila a cientos de obreros en la Patagonia y en las sanciones de las leyes de residencia y defensa social y en la violenta represión a los obreros metalúrgicos del establecimiento Vasena. Asimismo, la estigmatización del judío que se inicia en Argentina con la novela de Julián Martel antes citada, se consuma en la persecución que sufren los judíos por parte de la organización paramilitar de ultraderecha llama Liga Patriótica durante los años 1918 y 1919.

Los negros peronistas 

Hacia mediados de de la década del 40´, con el advenimiento del peronismo, millones de migrantes internos se trasladan desde las provincias hacia las ciudades debido al desarrollo industrial. Se los bautiza con el nombre peyorativo de “cabecitas negras”, se configura una nueva alteridad, un nuevo “otro” que con el tiempo será estigmatizado. El “negro peronista”, será entonces el nuevo enemigo elegido por las elites para eliminar. Cosa que sucede en el bombardeo asesino de la Plaza de mayo de 1955 y se continúa con la prohibición del peronismo durante 18 años. El 17 de octubre de 1945 miles de obreros se dirigen a la Plaza de Mayo a pedir la liberación de Perón. Una vez en libertad, Perón habla desde la Casa Rosada. Anuncia su retiro del Ejército y su lanzamiento a la acción política. Semanas más tarde, después de su casamiento con Eva Duarte, se dedica a la creación del Partido Laborista. Esta agrupación y la disidencia radical, llamada UCR junta Reorganizadora, apoyarán su candidatura presidencial. Este hecho marcará el inicio de una nueva Argentina en la que ya no se podrá tomar decisiones trascendentales sin la participación de los sectores obreros. A la vez se da comienzo a un proceso de inclusión social sin precedentes en términos de distribución del ingreso y de derechos de ciudadanía. Si el peronismo tuvo algo revolucionario, y creemos que lo tuvo, fue en términos culturales. Removió definitivamente las características culturales de la Argentina. El proceso de sindicalización que se había ido desarrollando en el país encontraba ahora un vehículo de acción, la vinculación con el Estado peronista.

Hay una reacción, lógicamente, de los sectores oligárquicos y de sus escritores, nucleados alrededor de la revista Sur que conducía y financiaba Victoria Ocampo. En esa línea se inscriben Borges y Bioy Casares. Combaten abiertamente al peronismo por intereses de clase y lo hacen apelado a recursos literarios específicos, a continuidades históricas ¿Qué podían conocer Borges, Bioy o Cortázar, de aquellos muchachos obreros de los frigoríficos, de los talleres mecánicos, de piel oscura, que vestían extravagantemente según el gusto culto de la época y que se lavaron las patas en las fuentes de la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945? Borges y Bioy, odiaron. Y su lectura del peronismo esconde un profundo racismo. Veamos la tristemente célebre ironía de Borges: “los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles” Es decir que están determinados. ¿Pero determinados por qué? ¿Por ser peronistas? No. Por ser negros, cabecitas, incultos, grasas, pobres. Por eso están determinados. Existe, para esta lectura aristocratizante, una cuestión genética que determina que algunos tengan privilegios y otros no. Existen entonces ricos y pobres, cultos e incultos, blancos y negros porque Dios así lo quiere y eso es inmodificable, es entendido y difundido como una ley natural. Ya sabemos que para Borges “la democracia es un vicio de la estadística”. Perón es Rosas en la imaginación de Borges y él, lógico, es Sarmiento.

El peronismo, con su costado humanista, su creencia en la justicia social y en el derecho a la mejora de las condiciones de vida de las clases populares, vino a subvertir el orden “natural” de las cosas. Por eso el odio al peronismo y a los peronistas. Porque según la lectura racista ese orden es inmodificable, equivale a desafiar a Dios. Por eso también los aviones que bombardearon la Plaza de Mayo en el 55´ asesinando a 300 personas inocentes llevaban la leyenda Cristo Vence.

Los delincuentes subversivos 

Entre mediados de la década del 60´y los principios de la década del 70´ comienza un llamativo proceso que consiste, en una primera etapa, en la estigmatización de los jóvenes y luego se continúa hacia los jóvenes politizados con ideas de izquierda o peronistas. Muchos de estos jóvenes se habían volcado al hipismo y muchos otros, a la luz de la revolución cubana, se acercan a la política y no descartan la lucha armada como forma de lograr el cambio social. Desde las estructuras estatales, el nuevo sujeto problemático va a ser estigmatizado bajo el nombre de “delincuente subversivo” o “delincuente marxista”. La persecución y el exterminio de este grupo estigmatizado nos dejo el saldo de 30.000 desaparecidos.

“Los desaparecido no están ni vivos ni muertos, están desaparecidos” (tristemente célebre frase pronunciada por Jorge Rafael Videla).Como hemos señalado, parece, por su estructura y excesivo cinismo, una frase dictada por Borges. Si la muerte es el fin y la liberación última del individuo frente a las alternativas institucionales del poder que lo atraviesan en forma permanente, la condición de desaparecido, tal como la expresa brutalmente Videla, es sólo posible para marcar que sobre esos sujetos aún se ejerce el poder represivo del estado, a la vez que significa el vaciamiento total de la ciudadanía. No sólo no tienen derecho a vivir, ni siquiera tienen derecho a morir. Lo novedoso de estas prácticas de exterminio, lo que las distingue de los pedidos de Sarmiento de “exterminar a los indios, incluso a los pequeños que tienen ya el odio instintivo al hombre civilizado”, es que se trabajará de manera sistemática, burocratizando la muerte y la tortura y distribuyendo las responsabilidades por medio de la división del trabajo y la rutinización de las tareas represivas. Lo que se expresa durante la dictadura es una entrecruzamiento, yuxtaposición y mezcla de los imaginarios construidos históricamente con objeto de establecer una clausura en términos de ciudadanía hacia todo aquello que aparece como diferente. Bajo el rótulo difuso de “delincuente subversivo” se engloba una pluralidad de identidades a las que se vacía de su carga política. El hecho de que sean llamados delincuentes los sitúa por fuera de la legalidad y por ende por fuera de la política. La lucha no se dará en una discusión discursiva con el adversario político, sino que se postula un enfrentamiento con un enemigo al que hay que exterminar para sanear al país. Las acciones se postulan en términos de limpieza y purificación, de salvación casi religiosa. Se utiliza prácticamente todo lo visto hasta el momento en esta nota: el discurso higienista y médico, la apelación a lo patriótico frente a lo extranjero, de lo católico frente a lo ateo, de la civilización frente a la barbarie, de la culto frente a lo inculto. En la medida en que se establece una clausura, de que algo puede y debe ser privado de ciudadanía, es que comienza el camino radical hacia el totalitarismo.

Los bolivianos, los peruanos y los paraguayos. “Una inmigración descontrolada”. 
A partir de la toma de tierras en Villa Soldati y Villa Lugano, a través del discurso del Jefe de Gobierno porteño, se puso de manifiesto una idea que recorre desde hace años el sustrato profundo de parte de nuestra sociedad: la estigmatización de los inmigrantes de países limítrofes. La arbitraria vinculación que Macri hizo entre los inmigrantes, la delincuencia y el narcotráfico, apuntó directamente a la exaltación de la xenofobia y el racismo, y a legitimar la privación de derechos de ciudadanía a los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad, ya sea que se trate de argentinos, bolivianos, paraguayos, peruanos o de cualquier otra nacionalidad. Desde la responsabilidad que implica ejercer cargos públicos ejecutivos, no puede de ninguna manera fomentarse el odio y la estigmatización hacia ningún grupo social.

Como puede verse, el elemento popular siempre ha significado un problema para las elites dominantes, hasta el punto de propugnar su eliminación física. La “solución final”, es lo que se esconde en el corazón profundo de todo racismo. Por eso, cuando empieza a realizarse una estigmatización hacia cualquier grupo social por parte de los encargados de gestionar el estado, debemos condenarla y ponernos en guardia frente a tamaña inhumanidad.


Las creaciones de la militancia y el héroe colectivo




Las creaciones espontáneas del saber popular permiten, a partir de una gran síntesis, dar cuenta de cuestiones esenciales en medio de procesos sociales complejos. En este caso, la creación de la joven militancia kirchnerista dio un hallazgo creativo que permite resumir y develar, a partir de la imagen del Eternauta, las herencias profundas y las tareas pendientes del proyecto nacional iniciado en 2003.


Como sabemos, el genial personaje de Oesterheld, encarna al héroe colectivo. Aquel qué sólo puede acceder al lugar del héroe en tanto actúa con otros tan heroicos como el. El héroe popular cuyo poder no emana de sus dotes o su fuerza sobrehumana sino que es el pueblo que, actuando junto a él, dota de poder al héroe colectivo. Así, el héroe colectivo es la encarnación del poder del pueblo. Pero además, el Eternauta tiene la extraña particularidad de moverse a través del tiempo, está atrapado en la eternidad y desde allí su trabajo consiste en ayudar a los pueblos de todos los tiempos a organizarse para luchar, mientras busca desesperadamente a su mujer y su hija porque, a no olvidarlo, dentro del traje de Eternauta está Juan Salvio, un hombre común.


No es casual entonces que una de las figuras principales que se ha elegido para recordar a Néstor Kirchner sea en vinculación con el Eternauta. La condición de hombre común y cercano que siempre mostró Néstor Kirchner, su capacidad de conmoverse con las mismas cosas que el común de la gente, su particular y cercana relación con el pueblo, lo emparentan también con el Juan Salvio que vive dentro del Eternauta. Igual que el personaje de Oestherheld, siempre apostó por lo colectivo


El acontecimiento Kirchner


Ciertamente, cuando se desarrolla un acontecimiento, es decir aquello que no puede ser previsible ni planeado, ni puede ser producto de un programa, aquello que no se espera y sin embargo constituye un horizonte de futuro, aquello que no se hace efectivo sino que abre un espacio de posibilidad, el tiempo aparece desencajado, se abre una grieta en la continuidad de la historia que permite la comunión entre pasado, presente y futuro a la manera del Eternauta. Y esto es lo que pasó con el acontecimiento Kirchner, su sorpresiva llegada y partida, su marca profunda en la política argentina.


Jacques Derrida ejemplifica el acontecimiento como un enamoramiento, algo inesperado y profundamente perturbador, justamente, por su condición de impredecible; aquello que no se anuncia y no obstante es algo esperable en la forma de un mesianismo. Un acontecimiento no es un hecho ni un programa, sino una proyección que se desarrolla en un espacio de virtualidad. No es algo que ocurre sino algo que está ocurriendo permanentemente a partir de cierto instante. Pasado, presente y futuro, entonces, se confunden en el acontecimiento a la manera del Eternauta, y se abre una grieta que permite reconocer la herencia como una tarea por cumplir. Es espera y tarea, herencia y trabajo por realizar.


Y si hablamos entonces del acontecimiento Kirchner, y en esto hay ser claro, no nos referimos específicamente a la persona de Néstor Kirchner, sino a una forma re aparecida de hacer y comprender la política, una forma de rescate espectral que se proyecta desde el pasado, se inscribe en el presente y plantea un porvenir. Es decir que, a la manera del Eternauta, es capaz de sobrevolar en el tiempo, evitando la distinción esencial entre pasado, presente y futuro, situándose en el plano de lo espectral.


A partir del acontecimiento Kirchner se reinstauran aquellas simbologías que se creían ya superadas, enterradas para siempre después de la experiencia menemista. En esto se revela el carácter de acontecimiento como algo inesperado y también como fusión y disyunción de horizontes temporales y culturales. El presente es, a partir del acontecimiento Kirchner, un pasado que vuelve pero en la forma de un por-venir. Es decir, es un sentido histórico dislocado que puede presentar como porvenir algo que debería haberse consumado en el pasado, algo que decididamente viene del pasado, que es herencia, pero a la vez tarea por cumplir.


¿Qué es esto? Se preguntan hoy, sorprendidos, a la manera de Martínez Estrada, los conjurados, los adalides de la normalidad y sus voceros mediáticos. Esta supervivencia, este retroceso, este algo (espectro) que creían superado, dejado atrás para siempre, esta locura. El tiempo descoyuntado, dislocado, que les vuelve a presentar un nuevo asedio espectral que viene ahora a mostrarse en la forma de un porvenir posible del pasado no realizado. Señores, esto es “El Nesternauta”.







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miércoles 27 de octubre de 2010

En la historia y en el barro

Es ciero, Néstor no paraba, no podía parar, había quizá en su reloj interno un tiempo perdido que ansiaba recuperar. Horas de mascar bronca y resignación en en el frío de Santa Cruz durante los 90, mientras construía el poder necesario que le permitiría en 2003 lograr ser una opción, la tercera opción, la menos deseada, de un Duhalde y un sistema político que se desmoronaba. Noches de recodar a compañeros que quedaron en las mesas de tortura. Avalar decisiones contrarias a sus convicciones obligado por la marcha de una historia de claudicaciones del movieminto del que era parte. Tiempo que había que recuperar y que exigía exponer el cuerpo al máximo. Lanzarse de cabeza a la multitud para ser despedazado.
Néstor era pura voluntad y pragmatismo. Se llevaba puesto todo, hasta él mismo se llevó puesto. Néstor se inmoló en su salsa, en el tiempo perdido que ni su voluntarismo exacerbado le permitió recuperar, en el caprichoso andar de un tipo cualquiera que explota de bronca ante la injusticia.

Quisieron sacarlo a Néstor de dos espacios. Algunos pretendieron negarlo, quitarlo para siempre de la historia en la que hoy a la mañana confirmó su entrada triunfal pero que hacía rato se había ganado. Otros quisieron sacarlo del barro, de la madeja de mediaciones que incluye siempre la política y el ejercicio del poder y que Néstor, por prágmático y por idealista, por templanza, sentimiento y capricho, en fin, por peronista, decidió hacerse cargo, encarar, quedar pegado, enbarrarse hasta los codos. Ya no lo podrán sacar de esos espacios de la memoria destinados sólo a aquellos capaces de situarse en el barro de la historia y moldear con la fuerza de sus convicciones a una sociedad que estaba desvanecida, vencida, desapacionada y triste. Llegó a Presidente de una sociedad en la que sólo quedaba lo peor y no quizo o no pudo con eso, pero sí logró reinstaurar lo mejor que se había perdido, una serie de tradiciones que se habían intentado borrar y dejarnos hoy en una situación de cierto equilibrio donde lo peor aún perdura pero tiene un importante contrapeso, donde la juventud se ha reencontrado con la pasión política, donde se ha vuelto a creer en la posibilidad concreta de un transfromación profunda.

No tengo dudas de que fue el mejor presidente desde el Perón que derrocaron en el 55. Tampoco tengo dudas de que todo será distinto sin él ocupando ese lugar solar que ordenaba nuestra democracia...

Chau Néstor, un líder, un compañero, un tipo común, un amigo...
No vamos a dejarnos ganar por la tristeza.

jueves 21 de octubre de 2010

En la Vía...


En estos momentos, cuando se hace dificil salir del silencio que produce la mezcla del estupor y la bronca, la indignación y la duda, debemos ser lo más sinceros y transparentes posibles cuando empezamos a hablar. Yo no sé si lo de la reunión de Duhalde y Pedraza fue ayer o hace 1 año, tampoco había visto el informe de 6,7,8. Iba caminando por el centro, me cruzé con los militantes del PO en Callao Y Corrientes, pispié una tele en un bar y lo primero que pensé, quizá de forma irresponsable y abrupta, quizá como producto de la experiencia anterior a la que me refirió el incidente tanto por la víctima como por el lugar, digo, lo primero que pensé fue: Duhalde. 
A la noche vi 6, 7, 8 donde se barajó una idea similar, hoy leo algunos post de blogs que sigo que acusan a 6, 7, 8 de montar una campaña para responzabilizar a Duhalde. No me interesa defender a 6, 7, 8, ni a Duhalde, sólo refrerir y pedirle a los compañeros que lean esto, que seamos sinceros y digamos si no fue lo primero que nos pasó por la cabeza al enterarnos de la noticia. Más allá de cualquier reunión de Pedraza con Duhalde, de la que en mi caso no tenía ni noticia cuando hice la primer lectura política del hecho.
A su vez, es falaz  e intolerable que se intente menospreciar las diferecias que existen entre distintas ramas de la CGT y se meta todo en la misma bolsa como se hace desde las agrupaciones de izquierda, el sindicalismo no alineado a la CGT y el periodismo hegemónico, el empresariado y sus empleados pólíticos.
Es quizá tan injusto mi primer pensamiento sobre Duhalde como la imputación a Moyano y a la CGT en su conjunto. Quizá sean expresiones apresuradas, intentos vanos de ponerle nombre a la innombrable de la muerte, a lo absurdo de un crimen que deber ser reparado con la investigación más rigurosa y el castigo más ejemplar.
Ya sabemos, los hechos sociales de esta naturalea no son nunca unicausales, está sobredeterminados, confluyen una pluralidad de actores y de situaciones. Que hay responsables directos no quedan dudas. La intrevención del sindicato ferroviario sería una medida por lo menos posible y acertada. Que el grueso de la CGT que cuenta con mayor legitimidad y apoyo popular de sus afialiados haya llamado a un paro nacional despeja las dudas sobre la imputación que se le hace, de voléa, a Moyano.
Como corolario, pareciera, e insisto con esta idea, que ante la falta de masividad y de legitimidad se opta por la violencia. La violencia es, en la Aregntina de hoy, la elección de grupos marginales que no logran tener respresentatividad en el terreno democrático, y en esto incluyo tanto a las patotas del sindicato ferroviario como a quienes tomaron por la fuerza el Ministerio de Educación. Se usa la violencia cuando no se tiene la fuerza de la masividad.
Entre las tantas contradicciones que tienen los militantes de izquierda quisiera destacar que ayer pedían la intrevencion de la policía para que reprimiera a las patotas, la misma policía a la que agreden en cuanta marcha participan, a la que acusan de reprimirlos, ayer le pedían represión para con los de la Union Ferroviaria. La coyuntura actual nos plantéa estos dilemas, todo está en discusión, toda la complejidad de los social aflora en una democracia que se vuslumbra al fin real pero que no puede dejar de estar en guardia frente a los personeros del un pasado que insiste en perpetuarse en estructuras monolíticas (policía, sindicatos, poder judicial, coporación mediática, corporación empresaria, partidos de izquierda radicalizados). Hubo un muerto, hay culpables, hay patotas enquistadas en la etructura sindical y no sólo allí. Le cabe al Gobierno liderar la investigación y avanzar sobre el problema de fondo de los trabajadores tercerizados no sólo en el rubro ferroviario. Situación donde se ha dejado hacer de manera inexplicable por años. 

lunes 18 de octubre de 2010

Dark side the moon

Scioli es el lado oscuro, el que no queremos que aflore pero tampoco podemos negar. Es como el baul de objetos viejos que forma, muy a nuestro pesar, parte sustancial de nuestra identidad. Y es que el kirchnerismo también es todavía Scioli, nos guste o no. Y también fue Cobos. Y aún es, por ejemplo, Gioja. Porque en la exageración de llamar kirchnerismo a la etapa nacida 2003 a veces olvidamos cómo fue la génesis, el parto, el recorrido. Y fue y aún es un camino marcado por la necesidad. Por el origen de un magro 22%, por la pragmática del "si llego sólo con los buenos llego con muy pocos" y con el "que se vayan todos" aún resonando. Pero no sería acaso esta situación la de cualquier proyecto de poder? No se vuelve necesario jugar con las cartas que hay? Después del 2007 Scioli va a Provincia, al distrito más dificil del país, casi nadie sale sin heridas políticas de una gobernación bonaerense. Scioli va, se la banca bastante bien a La Provincia. Y si Scioli expresa la derecha del kirchnerismo, cabe preguntarse por qué el distrito más dificil es destinado, en el armado que se supone planeado por Néstor, a la derecha de la propia fuerza política. De Narvaez lo expresó bien cuando dijo que la única diferencia entre él y Scioli era la sumisión al kirchnerismo. Qué diferencia hay entre una gobernación de Scioli y una de De Narvaez? Perón decía que al adversario hay que darle el 50%, pero asegurarse que el 50% que uno se queda sea el más importante. Falacia facil pero efectiva. También Perón decía que al enemigo hay que tenerlo cerca. Quizá el último empujón que el proyecto de Néstor y Cristina necesita para imponerse en 2011 sea la interna que obliga la ley de reforma política. La de peronismo disidente ya se perfila. La del PJ sólo puede legitimarla Scioli. Es riesgosa la jugada. De entrada se supone la provincia perdida en la gobernación, ya sea nuevamente en manos (en mano, en singular sería más correcto) de Scioli, o en las de De Narvaez. Además, quién asegura que el peronismo disidente no llame a votar por Scioli en la interna del PJ. Ojo, que las internas son simultáneas y no se puede jugar con el número puesto.
Salgo del poroteo y vuelvo al tema anterior. No se vuelve vital para todo proyecto que aspire al famoso 40 más 1, abacar un arco ideológico de cierta amplitud, o sea, una cantidad importante de demandas a ser saldadas, o al menos expresar la esperanza de que serán satisfechas? La luna tendrá siempre su lado oscuro? Cuánto de Scioli hay en quienes adherimos al kirchnerismo? Sería prudente deshacernos de los Scioli, los Gioja, los Peralta? Será que todo viró tan a la derecha que un proyecto de centro parece de izquierda? Es Kirchner en comparación a la derecha opositora lo que, por ejemplo en Francia, Chirac fue a Sarkozy? Prefiero pensar que hay proyectos populares y otros que no lo son, o mejor, que hay proyectos más populares que otros. Y que todo proyecto popular tiene tanto de reformador como de conservador, porque expresa una amplitud de demandas contradictorias, el tema es, como supo decir el Pocho, qué 50% será el más importante.

viernes 15 de octubre de 2010

El 82 % movil y el "Veto" mágico

No jodamos. Quién se puede creer esta farsa? Cuánto contribuye esto al deprestigio de la política? Si la política es todavia un vehículo de transformación de la realidad, como puede ser denostada de esta forma por quienes escudándose en un discurso vacío y sin sustento juegan con las expectativas de los jubilados. Nada menos que con los jubilados que se bancaron la reducción y el congelamiento durante años y recién ahora que empezaron a salir de la más absoluta miseria se los quiere engañar con esta farsa. Pedir lo imposible, famosa consigna del mayo francés que aplican de forma banal y desvirtuada los senadores y diputados opositores, se transforma así en una trampa, un arma de doble filo, aún par aquellos que sueñan con ganarle a Kirchner en 2011. Nada más detenerse en la cláusula 12 de la ley que el voto de Cobos puso en virtual vigencia, para entender una de las razones profundas de la ridícula avanzada opositora. Allí se obliga a la ANSSES a deshacerse de una parte del fondo de garantía en tan sólo 30 días. Con lo cual, y en esto las leyes del mercado suelen ser implacables, saldrían al mercado davaluadas totalmente siendo presa facil de, por ejemplo, las ex. AFJP y sus socios de Clarin, recuperando de esta forma parte del dinero que manejaban antes de la reestatización del sistema previsional para volver a jugarlo en la perinola del mercado financiero. Esto votó Proyecto Sur? No me extraña que lo haya votado De Narvaez, el peronismo liberal disidente, la UCR, el PRO. Pero Proyecto Sur. Será que Pino ha recuperado su identidad histórica y ahora se ha vuelto a llamar Fernando Ezequiel Solanas Pacheco?
Pero hay reclamos a Néstor y Cristina, si, nos nos vamos a quedar en la facil. Y si se propusiera desde el poder ejecutivo, después del correcto veto, una ley del 82 % que contemplara el financiamiento a través de aportes patronales, renta petrolera, renta financiera, cómo votaría, por ejemplo, Cobos? Algo de esto se estará tramando? Hoy el Hugo, en River, le pidió a Cristina un esfuerzo más por los jubilados...
Elige tu ppopia aventura...

Tiemblan los gorilas

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jueves 7 de octubre de 2010

Progresismo?

Se largó hace tiempo, en ciertos rincones presuntamente pensantes de la clase media, el debate sobre qué significa el progresismo. Sus exponentes mediáticos más destacados son Sandra Russo, Jorge Lanata, Ernesto Tenembaum, Martín Caparrós, Victor Hugo Morales, Magdalena Ruiz Guiñazú y podríamos agregar a Pino Solanas, al diputado cívico Iglesias, a Martín Sabbatella, Carlos Heller, Daniel Filmus, y hasta a la mismísima Elisa Carrió. Obviamente el tema de fondo parece ser la identidad política de la clase media. Me voy a permitir dudar de la categoría de clase media, que se usa con total liviandad y que ya, a estas alturas, poco aporta a la comprensión de la lucha discursiva que se viene desarrollando. Las identidades sociales suelen ser entidades difusas, difíciles de categorizar, complejas. El campo de la economía no determina identidades sociales, mal que les pese a los marxistas más ortodoxos. Estas se construyen a partir de multiplés determinaciones, es decir, están sobredeterminadas y siempre en movimiento, por eso son difusas y plurisignificantes, abiertas y cambiantes, contradictorias. Voy a seguir a mi admirado Ernesto Laclau. Una identidad colectiva se forma a partir de la posibilidad efectiva de articular una serie de demandas insatisfechas a través de una cadena equivalencial, de manera tal de poder construir un antagonismo, es decir, de poder establecer un cierre, un afuera, un otro ontológico que aparece como el responsable de la insatisfacción de todas las demandas que forman la cadena equivalencial. Esto es una totalidad incompleta, por paradójico que parezca. Una vez que se ha establecido este antagonismo radical, podemos decir que existe una identidad colectiva. A su vez, debemos distinguir la formación de una identidad popular de otros tipos de identidades colectivas. Y la diferencia sustancial se encuentra en la forma que toman las demandas que construyen la cadena de equivalencias y en el camino de la articulación. Una demanda aislada y particular de cierto sector social (por ejemplo la lucha por el traslado de la pastera Botnia), es una demanda democrática, totalmente legítima pero que ha sido incapaz de sumarse a una cadena de demandas amplia, de distinta naturaleza y de diferentes reivindicaciones. Por tanto sigue aislada, no construye identidad popular. En cambio, cuando las demandas son capaces de articularse en una cadena equivalencial, es decir, son una pluralidad de demandas que toman la forma de una lucha hegemónica, que han logrado establecer un cierre, un afuera, y han sido capaces de articularse en un discurso que las contiene a todas, pero además se ha logrado privilegiar a una de ellas como la portadora de sentido, se ha creado una identidad popular (por ejemplo el discurso de Derechos Humanos que lleva adelante el Gobierno).



El debate al que hice referencia tiene, a mi juicio, mucho que ver con estas lógicas diferentes de formaciones discursivas.



Cuando Lanata dice "me tienen harto con los dictadura", no está comprendiendo que "la dictadura" es hoy mucho más que la sangrienta situación histórica viviva entre el 76 y el 83 y todas sus consecuencias, hoy la dictadura es el otro ontológico a través del cual se define antagónicamente nuestra democracia actual. Si nuestra democracia hay algo que no quiere ser, eso es la dictadura. La dictadura amenaza nuestra democracia, la niega, y por eso podemos sentir y comprender la identidad democrática, porque hay algo que no es la democracia. El significante democracia se ha llenado y contiene una pluralidad de demandas equivalentes que cobran sentido a partir de una cierta articulación y se amlagaman bajo el nombre de democracia. Se ha transformado en una identidad popular en contraposición a la dictadura, a través de la idea articulatoria de los Derechos Humanos. Este clivaje, que sólo había sido esbozado durante los dos primeros años de gobierno alfonsinista, toma a partir del 2003 un vitalidad inesperada.


El aislamiento que sufren hoy los comunicadores otrora estrellas de la lucha contra el menemato (Lanata, Magdalena, Tenembaum) y que los desespera, tiene que ver con que las demandas de las que eran portadores durante la era menemista y que habían logrado articularse en su forma popular, a partir del cambio que ha operado en la sociedad post 2001 comenzaron a satisfacerse, y otras han perdido su carácter popular, es decir, no han sido capaces de establecer una cadena equivalencial y articularse con otras demandas insatisfechas en la coyuntura actual. Durante el menemato, el otro, el afuera, era el menemismo, por tanto el progresismo se definía por lo que no quería ser, ser progresista era no ser menemista, pero también era no ser político, no ser el estado, no ser el oficialismo, este corte antagónico permitía que una serie de demandas muy disímiles que iban desde la lucha por el empleo, la lucha contra la corrupción, la lucha por los Derechos Humanos, hasta la crítica a la estética formal del entonces Presidente Menem, formaran la cadena de equivalencia y se forjara una identidad popular. Se emocionaron con la Alianza, se desencantaron luego, sobrevino el 19 y 20 y se cristalizó la cadena de equivalencia en la demanda madre del QUE SE VAYAN TODOS. Este TODOS eran todos los políticos. Es decir, de un lado estaba la sociedad y del otro los políticos, el gobierno y el estado que eran los causantes de las demandas insatisfechas del la sociedad. Esta lógica discursiva permitió la emergencia del estrellato de los comunicadores que se presentaron como la última salvaguarda de la ética y también posibilitó el surgimiento de la política como show mediático. Pero como toda identidad se define relacionalmente por lo que no es, no bien el otro cambia no puede más que modificarse la propia identidad antagónica. Lo que les sucede hoy a Lanata, Caparrós, Tenembaum, etc. tiene que ver con esto, con la incapacidad de comprender que la lógica del antagonismo ha cambiado, por tanto la identidad popular forjada durante el fin del menemismo, que les permitió el momento de su mayor auge ya que ellos eran quienes la expresaban, ya no existe, se ha diluído, ha mutado. Por eso están aislados, solos y sin entender bien qué ha pasado, por qué se han desangelado. Sugiero que la explicación es que se encuetran anclados en la lógica de los 90. No es de extrañar, durante ese decenio lograron su mayor popularidad, eran "la voz del pueblo". La soledad en la se encuentran hoy los lleva a plegarse a un polo antagónico que intenta generarse a través de los monopolios mediáticos y su demanda madre que es la de la libertad de expresión. El problema es que las demandas de tipo corporativo que las empresas monopólicas de medios llevan adelante, impiden la articulación con otras demandas de la sociedad. El ejemplo más burdo fue el fallido llamado a una movilización popular que intentó el grupo Clarín por el caso Fibertel. No pueden más que expresar demandas corporativas aisladas, o significantes flotantes incapaces de ser llenados por una cadena articulada de equivalencias de demandas.


Si todo lo que constituía una identidad popular durante los 90, es decir las demandas que se articulaban en la cadena equivalencial, comienzan a dejar de estar insatisfechas, la identidad se derrumba y más aún si se lleva a cabo la satisfacción de algunas de las demandas desde el espacio que otrora era el otro ontológico antagónico: el estado, el gobierno, los políticos y, en este caso tambien, el peronismo, otro cuco del pensamiento progresista. Resulta evidente que la antigua identidad popular de la que participaban los comunicadores en cuestión entró en crisis y con ella sus principales difusores mediáticos. No han podido salir de una lógica antagónica que ya no existe, que ha sido reemplazada por otra. Y es lógico que les pase eso, la lógica antagónica anterior les brindó sus mejores momentos. Participaban de una identidad colectiva y popular, eran sus portadores. Hoy aparecen como espectros babeantes del pasado.



En este sencillo ejemplo se ve lo difusa que suelen ser las identidades colectivas y lo sujetas que están a la contingencia. Es por esto que la categoría de clase media no nos sirve para pensar el problema del progresismo. Desde nuestra optica, la clase media estaría formada por una serie de demandas aisladas sujetas a la contingencia, por momentos algunas de esas demandas pueden formar parte de una cadena de equivalencias, de hecho eso es lo que pasa hoy con los sectores medios que apoyan al kirchnerismo. El problema que tiene hoy el sector de la clase media que no es afín al gobierno, es que no puede situar sus demandas en otra cadena equivalencial antagónica al kirchnerismo porque ninguna oferta le permite pensar que ellas van a ser satisfechas. Es decir, no hay un significante capaz de amalgamar. Una tentación fue el concepto de EL CAMPO, que al menos momentaneamente logró articular demandas disímiles en una lógica de construcción de identidad claramente populista pero de signo conservador y tradicionalista. El límite que sufrió esta construcción de cadena de equivalencias es que la clase media urbana, es decir aquella que tiene mayor visibilidad, es justamente urbana, y el accionar concreto de lo que se llamó EL CAMPO, cobró un fuerte contenido antiurbano a partir del lock out patronal que generó desabastecimiento en las ciudades. No se logró una articulación duradera, no pudo llenarse el significante vacío.


El gobierno cuenta con dos ventajas discursivas considerables, una identidad popular ya generada vinculada al peronismo -que aunque residual sigue siendo de una gran fortaleza- y una articulación alrededor del eje Democracia / Derechos Humanos, que le permite armar su discurso y efectuar el cierre, definir al "otro".


El problema quizá sea pensar que el progresismo tiene alguna forma de ideología. El progresismo no la tiene en absoluto. Puede ir hacia la derecha o hacia la izquierda según el contexto en el que opere. El progresismo se emparenta más bien con la idea de moderación, de cierto equilibrio, es claramente una expresión política que tiende siempre al centro. Es erróneo caracterizarla como una izquierda democrática. Es más bien un concepto que debe ser permanentemente llenado a partir del análisis contextual. Por esta razón no es lo mismo el progresismo durante los 90 que en la actualidad. Porque en tanto identidad colectiva articulada en un discurso, que se define siempre por negatividad, el progresismo también es un concepto difuso, siempre en formación. Por tanto las demandas que articularían su cadena de equivalencias serán distintas en cada contexto. Veamos algún ejemplo:


El progresismo en los 90 abarcaba, entre otras, las siguientes demandas: trabajo, salud, educación, intervención estatal, transparencia, respeto a las minorías, justicia independiente, salarios dignos, juicio y castigo a los genocidas, soberanía, independencia, cuidado del medio ambiente, etc. Esta pluralidad de demandas se encolumnó detrás del la idea de transparencia, en contraposición a corrupción. El significante corrupción encerraba a su vez, lógicamente al gobierno, al estado, los políticos, los partidos, los sindicatos, y hasta el mercado. Los garantes de la transparencia fueron entonces los periodistas que expresaban y difundían las demandas progresistas (Lanata, Tenembaum, Magdalena, etc.). Sólo esa cadena equivalencial, en ese contexto específico, definida en antagonismo con todo lo que expresaba el menemato, pudo amalgamarse detrás de la idea de transparencia y constituirse como una expresión de centro izquierda.


A partir de 2003, la mayoría de esas demandas fueron paulatinamente abordadas por el gobierno a través de la gestión del estado, situación que se acelera a partir de 2007 y que puede enumerarse repasando las siguientes medidas de gobierno: nombramiento de una Corte Suprema independiente, generación de empleo, negociación exitosa de la deuda externa en default, reapertura de discusiones salariales, juicio y castigo a los genocidas, Ley de Educación Superior, Ley de servicios de Comunicación Audiovisual, Asignación Universal por Hijo, Ley de Matrimonio Igualitario, entre las más importantes.


De manera que el antagonismo transparencia / corrupción ya no define identidades. Y es en esta anacrónica lógica en la que se siguen manejando los periodistas como Lanata, Magdalena, Tenembaum, etc.

Sería a su vez pertinente la pregunta sobre qué es ser progresista hoy. Nos animamos a acercar una respuesta en una calve que suele utilizar Martín Sabbatella: el kirchnerismo es el piso. Por tanto, ser progresista hoy sería reconocer los avances del gobierno e intentar solidificar las conquistas logradas, pero apuntando a una profundización y abordaje de aquellas cuestiones aún pendientes. En términos de demandas situaríamos la ampliación de derechos y ciudadanía de los pueblos origninarios, el avance hacia las destrucción de las estructuras monopólicas, el mejoramiento de la calidad del empleo, la profundización de la distribucion de la riqueza, la apertura a nuevas voces en el espectro mediático, el avance sobre el cuidado del medio ambiente, la reconstrucción de la red ferroviaria, el freno al avance de la frontera agropecuaria, la aceleración de los plazos de la justicia en las causas por crímenes de lesa humanidad, por citar algunos ejemplos. Pero la pregunta que sigue tiene que ver con qué actores sociales son los que impiden llevar adelante esta pluralidad de demandas, es decir, dónde se sitúa el otro ontológico que hace que esta serie de demandas se encuentren en parte insatisfechas. Claramente son las corporaciones, ya sean del ámbito mediático, agroindustrial o financiero -frontera ya dificil de dilucidar porque los negocios suelen estar diversificados-. Lo cierto es que son éstos poderes fácticos los que impiden en gran medida el avance progresista. Quiero decir con esto, que parece y es lógico que se le reclame a los encargados de gestionar el estado, al poder ejecutivo y legislativo, al gobierno, por estas demandas. Lo que no puede comprenderse dentro del arco progresista es que se combata a este gobierno siendo funcionales a las corporaciones que son las que verdaderamemte impiden el avance progresista. Hay una idea errónea de que es el gobierno el mayor factor de poder, por tanto, el progresismo con su impronta liberal implicaría siempre una alternativa de limitar al poder. El problema surge cuando el poder que hay que limitar no es el del estado sino el de las corporaciones. Límite que puede lograrse a partir de una articulación de acciones del estado con la sociedad civil. Se desconoce desde esta perspectiva que el poder ya hace rato que no se sitúa en el gobierno, incluso habría que preguntarse si es plausible de ser pensado el poder como situado en algun lugar. Foucault nos decía que estaba capilarizado en multiplés discursos y operaba permanentemente sobre los cuerpos. Pero esta idea es una filosofía del poder, que aunque compartimos en general, preferimos pararnos en otra óptica. Más bien participamos de la idea de que hay poderes en pugna por la hegemonía y que la impronta liberal de cierto progresismo le impide hacer una lectura del antagonismo existente en la coyuntura actual.
En general se piensa que lo difuso de las formaciones discursivas que se articulan en un discruso político suele ser un problema. Preferimos pensar que esa riqueza y contingencia es lo que hace posible cualquier operación política exitosa, o sea, la única forma plausible de acercarse a lo real que no puede ser representable. Comprender esto es estar abierto a la contradicción, es decir a que en una cadena equivalencial pueda haber demandas contradictorias y no obstante forman parte de una totalidad parcial, de una identidad colectiva, de un pueblo. Sólo las lectura que entienden la posibilidad de lo social como algo totalmente transparente, pueden confundir el polo en que deben situarse en la lucha por la hegemonía, o sostener la credulidad de aparecer como imparciales. Si no hay contradicción hay esencialismo o teleología, en el peor de los casos fundamentalismo y muchas veces pura ingenuidad.








martes 24 de agosto de 2010

la democracia como rehén

Cuando hace muchos años, más de quince, le escuché decir a Leon Rozitchner que la democracia en la que vivíamos era posible entenderla como una democracia rehén, esa frase se repitió en mi cabeza innumerables veces. Siempre que un poder real marcaba alguan especie de clivaje en la vida de los argentinos, en mi vida. Hoy, con el informe sobre Papel Prensa, volví a recordarla y se me hizo más actual que nunca. Algo se desenmascara de esto que planteaba Leon. El caso Papel Prensa permite ver la idea de democarcia como rehén. Pero cómo rehén de quién, o de qué, o de quienes? Cuando el alfonsinismo trató de platear términos de democracia real, es decir, de la posibilidad de avanzar sobre un relato estatista donde las decisiones de Estado fueran a partir de un planeamiento estratégico del Gobierno y no a partir de los intereses de las corporaciones, es decir, los primeros años del alfonsisnismo, dos años, quizá menos, se vió la primera reacción del poder real que no había dejado atrás el proceso, sino que se había enriquecido junto a los comandantes y habián marcado a fuego la estructura y la agenda de la Argentina venidera. La salida hacia la democracia tenía tanto del proceso como el proceso mismo. Después del Felices Pascuas, la cosa se empezó a aclarar. Lo que el proceso había abierto no podía cerrarse, se debía caminar por ese cauce marcado con sangre. Y parte sustancial de ese recorrido era la capacidad de formación de opinión pública monopolizada por los diarios Clarín y La Nación a través de la posición dominante y monopólica en el mercado del papel para diarios. El caso Papel Prensa es un caso testigo de los resabios de la dictadura que hoy, a 34 años, recién como sociedad y a partir de una voluntad política fuerte nos animamos a encarar para salir de la situación de rehén que sufre nuestra democracia. Primero se pudo con la banca internacional, buena gestión del hoy olvidado Lavagna; de los militares se encargó en parte el turco innombrable al recortarle como nunca el presupuesto, claro que tambien les dió los indultos, pero lo cierto que la gestion de la Ministra Garre es intachable y otro factor que nos sostenía como rehén se fue diluyendo poco a poco; La Sociedad Rural ya no es lo que era, sin sus personeros militares debieron salir a la palestra política y parecen no ser muy duchos para el ágora; faltaba avanzar sobre la capacidad de daño que los monopolios mediáticos son capaces de infligirle a cualquier gobierno que se salga de libreto. Con el informa sobre Papel Prensa la democracia Argentina da un paso enorme hacia una madurez que le permite safarse de las ataduras que la maniataron durante 28 años.

lunes 23 de agosto de 2010

A vuelo de Pájaro

Una miradita rápida al panorama. A medida que se acerca 2011 el tema se pone espeso. Se inicia el año electoral de presidenciales llamativamente controlado en lo económico, eso de por sí resulta extraño, sólo en los últimos dos gobiernos ha ocurrido algo así, de llegar al año electoral con la economía no sólo controlada, sino en franco crecimiento Y con nula posibilidad de desestabilización por parte de los poderes fácticos (poder financiero sobre todo). No es poco.
Si la calidad institucional se mide por la capacidad de la sociedad civil de presentar sus demandas y tener respuestas de parte del poder político que lo representa, y por articular un sistema de control eficaz con capacidad de sancionar por la vía política a través del voto, o por la vía judicial, los últimos años nos han permitido un avance sustancial: ley de medios, matrimonio igualitario, encarcelamiento de cómplices del atentado a la Amia, juicio y condenas a criminales de lesa humanidad, reducción de la capacidad de lobby de las corporaciones o al menos su denuncia, combate (aunque direccionado, aunque no alcanze, aunque haya empresas aún impunes) a situaciones monopólicas o de competencia desleal (el caso del momento es Fibertel, pero ha habido otros), y hasta me animo a enumerar la creación de una nueva policía (destacando especialmente que el enfoque ideológico que le ha dado el Gobierno de Macri es por demás peligroso; pero no se puede obviar que era una demanda de la socieddad. Quizá sólo podamos lamentarnos de que los anteriores gobiernos "progresistas" que tuvo la ciudad no hayan sido capaces de llevar adelante una idea similar). En fin, que el avance en términos de calidad democrática es considerable, siempre que tomemos el concepto de democracia desde un paradigma latinoamericano y no desde la ciencia política hegmónica norteamericana o europea.
Lo preocupante: la fragmentación opositora, la poca calidad de los planteos opositores en términos de los modelos de Gobierno que plantearían en caso de acceder a la rosada, en fin, la baja estofa de la mayoría de los dirigentes opositores, que permite que el bastón de mando de la oposición sea llevado por dos dirigentes de corporaciones (Magnetto y Biolcatti) que han dado sobradas muetras de desprecio hacia la democracia. Un llamado de atención.

viernes 20 de agosto de 2010

Operaciones

Y si, la capacidad del principal monopolio mediático de transformar en colectivos sus intereses es alarmante. Caso Fibertel ocupando páginas y páginas y horas radio y tv es una cosa para analizar. Junto a Papel Prensa y la demonización de Moreno, es la operción del momento. Los "ataques a la libertad de prensa". En fin, podemos cuestionar un sinfín de faltantes, de debes en la gestión kirchnerista, pero no podemos evitar posar la mirada sobre la posibilidad abierta de la construcción de una democracia adulta en la que las políticas de Estado se fijen a partir de las respresentaciones populares elegidas por el voto y no sobre los oscuros intereses de empresas monopólicas. Se podrá ganar o perder en 2011, pero la verdadera lucha, más allá de la antinomia falaz entre gobierno y oposición, es mantener un piso democrático que apunte a desbaratar las posibilidades de looby y presión de las grandes corporaciones y sobre todo las mediáticas capaces de interferir fuertemente sobre la construcción del sentido común de la población. Lógicamente, desde el monopolio todo avance y regulación estatal será laído en clave de "chavización", como dijo ya Patricia Bullrich, una de las mejores empleadas de Clarín.
En fin, que la cosa está caldeada y se viene un añito a toda orquesta...

miércoles 2 de junio de 2010

Reelección 2011

Y si, a esta altura, con el Bicentenario a cuestas, hay que decirlo viejo. No se puede callar más. La percepción es que Cristina se merece la reelección. Yo me acuerdo que en unas discusiones en blogs despues de la 125 dije algo así como que no había que descartar la reelección de Cristina y se me cagaron de risa en la cara, en fin... Pero más allá de eso, si de evaluar gobiernos se trata, el de la compañera Cristina ha sido más dificil y mejor que el de Néstor. De todas formas debemos ver al continuidad de un proyecto y sus pasos necesarios, si Néstor hubiera querido hacer lo que hace hoy Cristina en 2003 hay que ver que pasaba. Había otras prioridades. Pero si de sentirme respresentado se trata, sin duda Cristina le saca un campo a Néstor en esa percepción. Sobre todo si se piensa en algún cambio hacia una suerte de presidencialismo atenuado, donde el rol de presidente se recueste sobre al política internacional, cosa en la que Cristina es un cuadro destacable globalmente, es decir al nivel de la geopolítica. Mientras que una primacía del Congreso pondría en funcionamiento los sistemas de legitimidades en la polítca doméstica. Algo de esto está empezando a verse en el último tramo del gobierno de Cristina, y parece una alternativa saludable para la democracia. El estilo de Néstor, en cambio, parece acercarse más al presidencialismo tradicional, alternativa que quizá en este momento no se necesite. No sé. Son impresiones, compañeros.

viernes 21 de mayo de 2010

El Bicentenario, el Mundial y cierta calma chicha.




Las aguas bajan calmas, como cuando una paz inmóvil preanuncia la tormenta. Se vienen los festejos de Bicentenario y se viene el mundial. Los medios de comuncación, fieles a su verdadero interés, se posan en el fútbol, venden con el fútbol, se llenan los bolsillos. Baja la intensidad política, cualquier denuncia, por ejemplo de Carrió, sería desplazada por un gol de Di María contra Canadá, o la lesión de Ballack. Así que mejor no decir casi nada, guardarse, juntar fuerza, evaluar estrategias y sopesar errores. El gobierno pasa por su mejor momento en mucho tiempo, el carácter atemperado de Cristina se ha templado a fuerza de experiencia. Se supone una nueva embestida opositora se vendrá después del mundial siempre que Diego no levante la copa, lo que extendería unos meses más la calma chicha.
Mientras tanto avanza la causa noble, parece que sobre rieles si no hay sorpresas. La ley de medios también va camino de implementarse si prima el buen criterio de Esteban Righi, el Procurador General de la Nación...
Alguien sabe algo de la vida de Cobos?

sábado 12 de septiembre de 2009

Argentina entre la tragedia y la comedia


Pensaba ayer que la Argentina debe dejar atrás la infancia trágica e internarse en el futuro cómico. La tragedia y la comedia se diferencian sustancialmente en que en una ganan los dioses-viejos-padres y en la otra ganan los hombres-jóvenes-hijos. Es decir que la tragedia es el universo de los valores establecidos, el triunfo de lo determinado, la fortuna conjurada contra el hombre. Mientras que la comedia es el advenimiento de lo nuevo, la apertura al cambio, el azar jugando del lado de los hombres.


Romeo y Julieta es una tragedia, mueren los hijos, triunfan los padres que se amigan sobre el final de la obra. El Mercader de Venecia es una comedia, los hijos se imponen a los viejos decrépitos. Pero además, los protagonistas de las comedias son las clases subalternas y los de la tragedia son los nobles. Quizá el nexo entre ambos mundos sea el bufón, de extracción popular participa de la corte. Su palabra es una forma de la locura y por eso pueden los bufones animarse a decir lo que otros callan, decir una vedad que no será tomada en serio. Personaje curioso, volveremos sobre él.


La democracia recuperada en el 83 abrió el juego hacia el futuro con el juicio a la junta militar, pero no logro dejar atrás su costado trágico, sus determinaciones, nunca dejo de ser “la democracia que nos dejaron”, ilustrada en una antológica tapa de la revista Humor en la que se veía una mujer con rasgos mongoloides, gorda y decadente, desdentada, arrugada, con el gorro frigio y la faja celeste y blanca. El gobierno de Alfonsín tuvo su suerte echada desde el vamos, cosa que comenzamos a comprobar trágicamente en la Semana Santa del “Felices Pascuas” y que se corrobora con la obediencia debida y el punto final. El golpe hiperinflacionario fue la consumación de las fuerzas fácticas del pasado dictatorial que regresaban al gobierno confiadas ya en las bondades de la democracia entendida como un rehén –esta idea se la escuche a León Rozitchner.


La década menemista, presentada con toda pompa como la emergencia de lo nuevo, vino a restaurar viejos poderes en un orden novedoso y ha decretar el fin de la historia, la cosa juzgada. No puede haber final más trágico que el triunfo de una ideología, de un Dios redivivo encarnado ahora en el mercado. Nada, también, tan ilusorio, porque la tragedia necesita para su realización de la lucha de dioses enfrentados. No es dialéctica la tragedia, no resuelve el conflicto en una síntesis, se queda suspendida en el conflicto. En suma, el menemismo se presentó a sí mismo como paso de comedia, como triunfo del futuro y emergencia de lo nuevo negando el esencial componente trágico del conflicto, por eso fue una época de consenso. Pero también por eso fue parodia, -conflicto negado, barrido debajo de la alfombra- y no comedia, porque la comedia también precisa del conflicto para desarrollarse.
Década bufonesca y obscena donde todo podía decirse porque nada sería tomado en serio: “Si nos dejamos de robar por dos años…”, “Si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie”, “Pobres hubo siempre, lo dice La biblia”, etc. Parodia de comedia y de futuro, parodia de primer mundo, parodia de república, parodia cambiaria. Conflicto subterráneo creciente, lo trágico nunca deja de ejercer su fuerza sobre las cosas. Con el sigilo de la actividad volcánica el 2001 se configuraba, bullía en las barriadas, en los cortes de ruta.


¡Hay de aquellos que se emocionaron con la Alianza! Esta vez parodia de parodia. Pero como en Hamlet, entre el populacho había murmuraciones y eso no puede significar otra cosa que revuelta en puerta. Las fuerzas contrapuestas de lo trágico y lo cómico, reinauguración del conflicto y también, lógicamente, el regreso de la política y del protagonismo de las clases subalternas.


“Los argentinos estamos condenados al éxito” es una frase fantásticamente trágica, y a la vez cómica. Es hamletiana. Porque en el fondo, la comedia es una forma trágica con otros beneficiarios. Ya lo dijimos, ganan en la comedia los hijos, los jóvenes, lo nuevo. Los hombres se imponen a los dioses. Pierde la tradición. Pero con Duhalde, aun los poderes de la representación tradicional se resistían al cambio. Esa crisis “causo dos nuevas muertes”.

El azar juega a nuestro favor –cuando digo “nuestro”, pienso que los dioses son las fuerzas fácticas que condicionan lo social y los hombres “somos” las clases populares-. Duhalde piensa en De la Sota, no lo convence; piensa en Lole, pero este ve “algo” que lo espanta; finalmente no le queda otra que darle la venia a Néstor.


Kirchner es un comediante nato. Pertenece a la trágica generación que de joven creyó poder ganarle a sus padres, poder imponerse a los dioses y transformar la tragedia en comedia. El componente más trágico con el que se encontró esa generación fue Perón. El padre eterno, el líder, el que los derrotó cuando ellos creían que los llevaría a la victoria. El peronismo ha tenido hasta hoy todos los componentes de la tragedia clásica en la que triunfa la tradición frente a lo nuevo. Así sucedió con la muerte de Evita, la fortuna a favor de los dioses deja desamparados a los hombres. Luego el triunfo de la tradición: la iglesia y el poder económico nacional e internacional derrocan el gobierno peronista. Cuando decimos “los dioses” queremos decir lo instituido. Y en este sentido es genial la frase de Cooke: “el hecho maldito del país burgués” para referirse al peronismo. Pero 18 años de prohibición dejan su huella y el peronismo tendría su propia tragedia, su tragedia endógena consumada en Ezeiza.


Pero decíamos que con la llegada de Kirchner a la casa rosada la cosa empieza a volverse comedia con un delay de treinta años. Nos volvemos a situar decididamente en el terreno del conflicto, la política como conflicto de intereses contrapuestos, la realidad en disputa en las construcciones de relatos.


Si cuando, muerto ya Hamlet, Fortimbras llega a la corte de Dinamarca para hacerse cargo del poder dice “Sacad de aquí los cuerpos de los muertos, esta escena es propia de un campo de batalla”, es porque uno de los grandes problemas de la tragedia de Hamlet es que en Dinamarca no se vela lo suficiente a los muertos, no se los respeta y a veces hasta no se sabe cual es la tumba de cada cual, y la llega de Fortimbras viene a resolver esa infamia. Luego de las sucesivas muertes que empiezan con la del Rey Hamlet y culminan con la del Príncipe Hamlet, Fortimbras decide que a Hamlet Príncipe se le haga una tumba visible y se le rindan los homenajes del caso. Sabe el nuevo Gobierno de Dinamarca que en ningún reino pude haber paz si no se vela a los muertos, si no se les ofrece la sepultura, si no se hace debidamente el duelo. Lo que huele mal en Dinamarca es que los muertos no están muertos, sobre todo el principal muerto, el asesinado Rey Hamlet que es un “aparecido”.


Cualquier paralelo con la historia de los desaparecidos en Argentina y la política de Derechos Humanos inaugurada por el Gobierno de Kirchner no es pura coincidencia. Luego del desastre, de esa suerte de “estado de naturaleza” que fue la crisis del 2001, llega un nuevo orden que invierte algunos signos del estatus tradicional, pero que sobre todo intenta reparar esas muertes sin tumba que son los desaparecidos, que vuelven a “aparecer” en escena como dilema y discusión central de la Argentina. Si decíamos que en la comedia los hijos se imponen a los padres, los jóvenes a los viejos, es destacable el hecho cómico de que una de las pocas construcciones políticas del kirchnerismo este encabezada por un hijo de desaparecidos. Y si decíamos también que en la comedia los personajes que llevan adelante la representación son las clases subalternas, no podemos dejar de reconocer que los sujetos sociales que sostuvieron y sostienen el proyecto kirchnerista fueron las clases medias en un primer momento y los trabajadores sindicalizados de la mano de Moyano a partir de la llegada de Cristina al poder.

Si en la coyuntura actual hay un espacio político que se encuentra en pleno debate, ese es el peronismo. Y justamente la discusión parece darse en función de la falta clara de liderazgos. Esto, que para el peronismo ha sido hasta ahora un problema, es percibido por sectores del movimiento como la oportunidad de ponerse los pantalones largos, de pasar de la tragedia a la comedia. La posibilidad concreta de construir un poder popular de abajo hacia arriba que aporte nuevos dirigentes pero que el liderazgo se centre no en el personalismo sino en el poder popular organizado a partir de las estructuras sindicales pero ampliándose mucho mas hacia los barrios, los clubes, las organizaciones sociales.


El kirchnerismo cómico hizo estallar al trágico peronismo en mil pedazos y logro además pararse sobre la fractura social para reinstaurar la política como conflicto permanente. Quizá le falte aun interpelar más y mejor a los sectores populares para integrarlos a una disputa de poder cómo actores centrales. Quizá la Argentina este transitando el pasaje siempre difícil de la adolescencia a la madurez en términos de democracia, para llegar a comprender que es en el conflicto donde la democracia crece y se desarrolla y que una democracia madura, como la comedia, conlleva un conflicto trágico en el que al final ganan los hombres, es decir las mayorías hasta ahora postergadas por los poderes fácticos y los designios del “cielo”.

martes 8 de septiembre de 2009

Román y la ley de medios


Román debería volver a la selección. Román ha inaugurado la Ley de medios, nadie nunca le hizo decir cosas que el no quisiera; Román siempre tuvo su propio casette, imposible sacarlo de su forma de ver el fútbol y la vida. Román se opuso a la dictadura mediática y a las preguntas imbéciles de Titi Fernández. Román siempre, adentro y afuera de la cancha, marca su ritmo y dice sus cosas. Sólo por esa marca original debería volver, para devolvernos sus tiempos, su mirada cenital y su oriental paciencia.
Esa mirada propia de Román, expresando sus desacuerdos sin ceder a la presión del patrioterismo barato que lo condenaba por la renucnia a vestir los colores "patrios", fue la inauguración de la pluralidad de voces en el fútbol, aunque haya sido en ese momento la siempre solitaria voz de Román la que marcó un rumbo.

Frente al monopolio individualista de Messi, el juego colectivo de Román.

sábado 11 de julio de 2009

Helicópteros y reforma política

Si alguien imagina que Cristina va a irse en helicóptero, que recapacite. Si creen que Moyano va a trabajar al lado de Macri, que consulten un psiquiatra. Si esos mismos ven en el rey de la efedrina un político con futuro, que no se engañen. Si algún otro cree que Duhalde la tendrá fácil, está por verse. En resumen, el anunciado final del kirchnerismo es más un deseo que una realidad.
Los cambios en el gabinete traducen coraje, convicciones. Cristina parece haber tomado el bastón de mariscal. Se exige entonces cuidar a la Presidenta con el cuerpo, en las calles si es necesario, en cada discusión y comentario.
Se piden cambios de rumbo, a eso no hay que ceder. Detrás del mentado consenso se lee capitulación, transa. La salida pronta de Moreno nada tiene que ver con mantener las convicciones, el tipo tiene que irse. Esa decisión sería astucia política y nada más. No confundir convicciones con obstinación.
Mal que les pese a muchos, habrá un kirchnerista en 2011 dispuesto a competir en las urnas. Pero para tener chance se debe profundizar ahora, desde la debilidad relativa, como al principio, como en 2003.
Lo mejor del kirchnerismo surgió en la debilidad, en la necesidad de construir una fuerza capaz de reinstaurar la autoridad presidencial. La democracia ordenada de hoy es otro logro kirchnerista que obliga a la derecha a salir a la palestra, a discutir ideas en el ágora. La derecha opta por la anti política, nos quiere llevar al 2001 porque no puede explicitar sus propuestas. Piensa como Menem: “si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie”. Entonces no dice nada. No logra ser una positividad, se define contra algo. Y a esto debemos darle su importancia. En los 90’ el neoliberalismo era la positividad, ya no lo es, aunque hayan ganado la elección en la provincia de Buenos Aires. Debieron rectificarse después de hablar de privatizar todo. La batalla cultural no parece estar perdida.
Haber transformado la elección en un plebiscito de modelos fue un error. Es fácil decirlo con el número puesto. Pero lo cierto es que no había enfrente un modelo explicitado, y se terminaron votando personas y no políticas. Y en esa lógica perdemos. Una persona se inventa o se destruye con marketing y operaciones de prensa, una política, en cambio, lleva largas y penosas negociaciones y es más difícil de explicar. Se sabe, es más fácil destruir que crear.
Se apunta a la demonización de Kirchner, quizá con la lógica de “muerto el perro se acaba la rabia”, pero debajo de Kirchner hay gente, somos nosotros. Y cuanto más se ataca a Néstor más nos fortalecemos, parece. Aunque seamos menos, somos un núcleo duro y, estimo, daremos pelea por los próximos 40 años. No es poco. Propongo bajar la ansiedad. La lucha es larga. Ya lo dijo Perón “Entre la sangre y el tiempo, elegí el tiempo”.
El setentismo kirchnerista fue la llama que avivó el fuego, no puede ser la propuesta de futuro. Al menos se dieron el gusto de gobernar más de 49 días, se sacaron las ganas y la frustración y mostraron también sus límites políticos. Quizá nosotros, los sub 40, estemos mejor preparados para lidiar con Macri. El kirchnerismo tuvo su primavera y vive ahora su otoño. A nosotros, que éramos sólo hijos, pecas de una espalda, penales atajados, nos convocó a la política y a la acción. No podemos despreciar la posta.
Es llamativo como se parecen hoy Duhalde y Cobos. El latiguillo común es “dialogo”. ¿El diálogo que Franchiotti tuvo con Kosteki y Santillán buscará Duhalde? ¿El dialogo y el consenso de Cobos con su hija la noche infame de la 125? ¿El dialogo de Carrió explicándole al Coti Nosiglia el Contrato Moral?
Lo cierto es que las expresiones políticas importantes que no son meras supervivencias, se expresan a través de Kirchner y Macri en las grandes ligas, y en Sabatella, Binner, Solanas y Juez en la “B”. Son quienes pueden convocar nuevos actores políticos y quienes deben enfrentar el armado de estructuras y alianzas que les aseguren un peso específico propio a nivel nacional, y que solo el kirchnerismo posee hoy, aunque atado con alambre.
La casualidad que ayudó a la llega de Kirchner al poder en 2003, tuvo su efecto durante estos años igual que la necesidad de reinstaurar la autoridad presidencial. Hoy, con una democracia ordenada a partir de la lucha por la 125, se exige una construcción real entre aquellas fuerzas que se animan a competir por fuera de los partidos tradicionales. En este frente, los sectores progresistas aparecen mas osados aunque no siempre acierten en sus sistemas de alianzas y en sus definiciones de enemigos, caso Binner y Solanas.
Quizá Kirchner cargue sobre sus espaldas el haber revivido tanto al viejo peronismo como al obsoleto radicalismo y haber desaprovechado la oportunidad de librarnos de esas estructuras viciadas. Quizá todavía se esté a tiempo.
Parece haber un repliegue de la derecha hacia los aparatos de los partidos tradicionales que se observa en el acercamiento Solá /De Narváez vía Duhalde y en los candidatos sojeros del Acuerdo Cívico. Así, mientras un polo “moderno” se ordena con la dupla antagónica Kirchner / Macri, la política tradicional se ordena en el viejo enfrentamiento radical – peronista, con la dupla Duhalde / Cobos.
Que Kirchner se ha caracterizado por dividir a sus oponentes e incluso a sus potenciales aliados, no resiste mucha duda. Lo hizo con el movimiento piquetero en 2003/2004, con el peronismo en 2005, 2007 y 2009, con el partido socialista, y siguen las firmas. Es de manual que se va querer llevar parte del peronismo. Lo mismo intentará Macri desde afuera, usando la victoria de De Narváez. Como siempre, Solá estará tironeado. Aires segundones, como Lole.
Si la reforma política impulsada por la Presidenta se lleva adelante. Con internas primarias abiertas. El núcleo tradicional del peronismo deberá decidir. Imposible imaginar a Macri compitiendo en esa interna, de la que saldrá un candidato entre muchos e impresentables anotados. El único que parece serio es Lole, y no olvidar al mismísimo Duhalde. Es decir, un candidato de ese espacio, competirá en las presidenciales del 2011 con la segura postulación de Macri.
El radicalismo dirimiría, siempre en el caso hipotético de que se lleve adelante la reforma política, de igual forma su candidatura. Se imagina una interna entre Cobos y Carrió. Con la posibilidad de ambos de sumar a Binner en caso de ganar.
No es llamativo entonces que los comentarios menos críticos hacia la propuesta de Cristina provengan del espacio PRO. Ciertamente, si los partidos tradicionales finalmente se ordenan tras un candidato salido de internas, lo harán con una merma política importante, permitiendo los desarrollos de los nuevos espacios, cuyas estructuras más importantes son el PRO y el FPV (en caso de continuar con esa denominación).
Se caminaría hacia una democracia pluripartidista, es decir, más plural. Parece más acorde a una sociedad compleja y cambiante, casi me veo tentado de decir “liquida”. Aunque la metáfora es pobre, debido a lo extendido del concepto, quizá sirva para hacerse entender. Pluripartidismo que se había comenzado a expresar con el FREPASO, Acción por la República, ARI, etc. Si es verdad que las identidades viven un proceso de redefinición, a la luz de la progresiva desintitucionalización, no parece posible reconstruir identidades partidarias fuertes y duraderas dentro de la antinomia tradicional.
Lo conservador se expresa hoy en la forma de entender y construir la política. El kirchnerismo y el PRO se situaron siempre más allá del bipartidismo, y ese es su signo compartido. Son los verdaderos emergentes del 2001 donde la crisis de representación tradicional fue más aguda. El radicalismo reciclado y el revivido PJ, encarnan más que nunca la expresión conservadora, aunque Macri se les sitúe, por programa, apenas a la derecha.
Con este panorama, uno no puede más que reconocer el error grosero de Kirchner al pejotizarse, de confundir peronismo con Partido Justicialista. Sin duda significó un retroceso. Ese fue le verdadero giro conservador del Gobierno que Cristina viene a intentar reparar con la reforma política.
Auspicioso panorama para el sistema democrático argentino el del 2011. Muchos competidores. Identidades en formación. Luchas generacionales. La política estalló en mil pedazos.
Deberían definirse los polos entre quienes pretendan disciplinar al capital y quienes no. Otra cara de la reforma política sería la obligación de presentar programas de gobierno y por supuesto, el límite y la transparencia de las campañas.

miércoles 1 de julio de 2009

El elogio de la locura y el puñetazo de Sampanó


Ya sé que estoy piantao /piantao, piantao / no ves que va la luna / rodando por Callao…”

Una sociedad puede mirarse desde lo que integra y desde lo que excluye. Prefiero la segunda opción, a la manera etnológica digamos. A la Foucault.

¿Qué nos dice en este sentido la elección del 28? ¿Qué se fue construyendo como sistema de exclusión? Se sabe, la locura suele ser en la mayoría de las sociedades “lo excluido” por excelencia. Y esta exclusión no tiene nada que ver con la naturaleza de la locura sino con las necesidades de funcionamiento social. Razón y locura plantean entonces un sistema de exclusiones, una coacción. Para que una coacción sea tal debe tener un margen de escape, un punto de fuga. Es decir, requiere no se aceptada por todo el mundo. Se establece entonces un margen. No hay sociedad sin margen.

Desde hace tiempo, el espacio destinado a la locura fue mediática y políticamente construido en las figuras de Néstor y Cristina como formula de exclusión. El ejemplo mas burdo es la despiadada campaña de la editorial Perfil, a través de la revista Noticias. Allí Kirchner es presentado siempre como un loco y Cristina como una enferma bipolar (depresiva) enfermedad de moda que se sitúa tangencial a la locura. La figura retorica elegida, de manera general, no solamente por Noticias, es la del gobierno “autista’, otra categoría medicalizada, otra enfermedad mental. Así, estos enfermos mentales que son los Kirchner, no ven la realidad, son incapaces de salirse de “su” realidad, son locos.

Los seis años de hegemonía kirchnerista, fueron entonces una “fiesta de los locos”, que como en la Edad Media, invirtió los signos del status social tradicional: los indultos y la ideología del perdón fueron reemplazados por los Derechos Humanos y los juicios a los crímenes de lesa humanidad; el mercado por el Estado; los empresarios por los trabajadores como grupo de referencia; los bancos por las fábricas; el cipayismo por la defensa nacional; el ajuste permanente por las negociaciones salariales; las relaciones carnales con Estados Unidos por el Mercosur y el latinoamericanismo; Nazareno por Zaffaroni.

Es decir, Kirchner vino a reinstaurar aquellas simbologías que se creían ya superadas, enterradas para siempre después de la experiencia menemista. Despertó lo que Horacio González llama, las corrientes profundas. Es decir, el sentido histórico. ¿Qué es esto? Se preguntaron sorprendidos, a la manera de Martínez Estrada, los adalides de la normalidad y sus voceros mediáticos. Esto es una supervivencia, un retroceso, algo que ha sido superado, dejado atrás para que nunca regrese. Esto es la locura.

En La Strada, Fellini crea un personaje genial y entrañable, “el loco”, el equilibrista que arriesga su vida en cada acto y que sabe morirá joven. El loco se divierte burlando a Sampanó, esa bestia infame, resentida e ignorante. Gelsomina se enamora del loco perdidamente. Y al loco lo termina matando Sampanó de un puñetazo, como venganza por las repetidas burlas y por envidia del talento y el encanto del loco.

Está loco Kirchner, más loco que Carrió que habla con la virgen. Está loco por jugar a fondo, por tener convicciones (¿No es esta misma palabra un arcaísmo?), está loco por creer en la política como agente del cambio, y en la militancia. Está loco y fuera de moda. Hoy la moda es imitar a Freddy Mercury, la normalidad es “el que mata debe morir” y las buenas relaciones con el tráfico de efedrina (un negocio como cualquier otro), y la oposición desde la Vicepresidencia (como en cualquier país normal), y la manipulación mediática y los festejos de UniónPro en el programa de Marcelo. Y el diario Crítica del lunes que titula: Ganó Cristina (en El Calafate). Como se sabe, los locos niegan la realidad que es la única verdad. Y la normalidad es también la falta de propuestas, los afiches con un play, la política como una marca de dentífrico.

Un cerco de normalidad se cierne entonces para aislar a la locura. Las Madres de Plaza de Mayo vuelven a ser locas. “Si tu patrón te dice que hagas de perro, te pones en cuatro patas y ladrás”, se les dirá a los trabajadores. La normalidad se impone a partir del 28. La Patria del consenso liberal, católico y militar se ha levantado para ordenar las cosas. La fiesta terminó.
Pero… y si los locos son muchos… Muchos más de lo que creían. Si se ponen en movimiento, cantando y bailando, llevando la fiesta a la barriada, el entusiasmo recuperado paseando por las calles. La llama prendida de la locura, el ardor que ha vuelto para quedarse entre nosotros. Terminó el tiempo de un loco, pero queda por venir el tiempo de la locura, ya no como una fiesta momentánea y sorpresiva, sino como lucha permanente. Nunca seremos normalidad. Siempre ardiente fiesta grasa, hecho maldito irrevocable de la historia nacional.

martes 30 de junio de 2009

Néstor Vuelve


He aquí, plagado de tristeza y desazón. Así que mejor sería esperar para pensar pasos futuros. Ya que como dijo el gran Jauretche "Nada bueno puedo construirse desde la tristeza". Pero no aguanto más. Necesito la catársis. Vamos por fin...
La estrategia de pejotizarse fue un fracaso. La anterior de la transversalidad fue un chamuyo barato (Cobos y los radicales K ¿A dónde queríamos ir con ellos?) Ahora la hora que impone una construcción verdadera. El 30 % del electorado no es poco, es lo que se construyó hasta ahora. No alcanza, pero es una medida real de la fuerza que tenemos. Lo demás era oportunismo. ¿Podrá Cristina tomar el bastón de Mariscal que cada militante debe llevar en la mochila? Veremos. Por lo pronto yo confío en ella. En fin, si alguien lee esto, lea también la nota anterior a esta, la del mes de mayo, donde se reclama una reconstrucción partidaria, internas, etc. Pero nuestra tarea debe tener dos direcciones. Una hacia afuera del peronismo, la otra hacia adentro. Néstor ya hizo su parte de la historia. Ahora nos toca a nosotros. Pero ojo, Néstor Vuelve es mucho más que un apoyo a un tipo que nos dió mucho y se equivocó también mucho, es el apoyo a una forma de concebir la democracia en el conflicto político, en las identidades de clase, en la disputa por disciplinar al capital (Néstor lo logró por 6 años. Solo Perón pudo algo semejante). Néstor vuelve es la forma que toma la lucha para enfrenta al liberalismo, Néstor vuelve es el respeto a la vigencia de los Derechos Humanos y la centralidad del Estado. Si, ahora nos tocará a nosotros. Gracias Néstor, por haber hecho arder la llama escondida de la identidad popular.

martes 5 de mayo de 2009


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martes 28 de abril de 2009

Partiditos o partidazos

Alguien dijo por ahí "... cuando dijeron que se vayan todos, se fueron sólo los partidos...". ¿Puede pensarse un futuro de berlusconización de la política argentina? Es decir, ante la ausencia, el desprestigio, la desorganización de los partidos, ante su reducción creciente de contenido institucional e instituyente, o sea de su peso social y participativo, puede pensarse que estamos asistiendo al inicio de "las democracias de los millonarios". Si los partidos eran garantes de instancias de partcipación y de debate, antes que estructuras corporativas piramidales, ante la pérdida y el desplazamiento de instancias participativas hacia esqueletos más o menos rígidos de alianzas y lealtades que dependen de las chequeras, las inversiones en campañas, las posesiones y/o favores de las empresas de comunicación masiva y de los formadores de opinión, la toma de la actividad política por medio de millonarios multimediáticos lanzados a la conquista del electorado a través de empresas especializadas en marketing, nos deja desarmados a la hora de oponer fuerzas populares organizadas. ¿Alguien puede creer que una campaña para eleciones legislatvas en la que se gasta más de 50 millones de dolares no constituye una inversión en negocios futuros? ¿Alguien puede creer que semejante gasto se debe a las ganas de "Paco" de Narvaez de laburar para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la Provincia de Buenos Aires? No parece ser la lógica de un empresario. ¿Cuántos negocios habilita la gobernación de la provincia de Buenos Aires, entre ellos la efedrina? Se impone una tarea a la militancia: la reconstrucción de la legitimidad de los partidos, la intensa necesidad de participación en las estructuras políticas, la normalización de sus funcionamientos, las elecciones internas, las discusiones y las lealtades a una cierta identidad histórica y a representaciones sociales específicas. Hace rato que declaro que hay que recuperar los partidos y sobre todo las eleccones internas, quiza en el caso particular del PJ sea más necesario aún ya que esa estructura puede ser usufructuada tanto por los Macri como por los De Narvaez que tienen tanto de peronistas como Amalita Fortabat o Hugo Biolcati. Compañeros, y este comncepto es amplio, puede incluir a Kirchner y a Duhalde, a Scioli y al Lole, a Curto y a Bielsa, decía, compañeros, o vamos camino de las internas, la participación de la militancia en las decisiones, el dialogo tolerante, la construcción nacional, o nos dejamos garcar el partido por los millonarios paracaidistas. Ya sabemos, somos un movimeinto amplio, pero jamás liberal y menos neoliberal.