jueves, 21 de octubre de 2010

En la Vía...


En estos momentos, cuando se hace dificil salir del silencio que produce la mezcla del estupor y la bronca, la indignación y la duda, debemos ser lo más sinceros y transparentes posibles cuando empezamos a hablar. Yo no sé si lo de la reunión de Duhalde y Pedraza fue ayer o hace 1 año, tampoco había visto el informe de 6,7,8. Iba caminando por el centro, me cruzé con los militantes del PO en Callao Y Corrientes, pispié una tele en un bar y lo primero que pensé, quizá de forma irresponsable y abrupta, quizá como producto de la experiencia anterior a la que me refirió el incidente tanto por la víctima como por el lugar, digo, lo primero que pensé fue: Duhalde. 
A la noche vi 6, 7, 8 donde se barajó una idea similar, hoy leo algunos post de blogs que sigo que acusan a 6, 7, 8 de montar una campaña para responzabilizar a Duhalde. No me interesa defender a 6, 7, 8, ni a Duhalde, sólo refrerir y pedirle a los compañeros que lean esto, que seamos sinceros y digamos si no fue lo primero que nos pasó por la cabeza al enterarnos de la noticia. Más allá de cualquier reunión de Pedraza con Duhalde, de la que en mi caso no tenía ni noticia cuando hice la primer lectura política del hecho.
A su vez, es falaz  e intolerable que se intente menospreciar las diferecias que existen entre distintas ramas de la CGT y se meta todo en la misma bolsa como se hace desde las agrupaciones de izquierda, el sindicalismo no alineado a la CGT y el periodismo hegemónico, el empresariado y sus empleados pólíticos.
Es quizá tan injusto mi primer pensamiento sobre Duhalde como la imputación a Moyano y a la CGT en su conjunto. Quizá sean expresiones apresuradas, intentos vanos de ponerle nombre a la innombrable de la muerte, a lo absurdo de un crimen que deber ser reparado con la investigación más rigurosa y el castigo más ejemplar.
Ya sabemos, los hechos sociales de esta naturalea no son nunca unicausales, está sobredeterminados, confluyen una pluralidad de actores y de situaciones. Que hay responsables directos no quedan dudas. La intrevención del sindicato ferroviario sería una medida por lo menos posible y acertada. Que el grueso de la CGT que cuenta con mayor legitimidad y apoyo popular de sus afialiados haya llamado a un paro nacional despeja las dudas sobre la imputación que se le hace, de voléa, a Moyano.
Como corolario, pareciera, e insisto con esta idea, que ante la falta de masividad y de legitimidad se opta por la violencia. La violencia es, en la Aregntina de hoy, la elección de grupos marginales que no logran tener respresentatividad en el terreno democrático, y en esto incluyo tanto a las patotas del sindicato ferroviario como a quienes tomaron por la fuerza el Ministerio de Educación. Se usa la violencia cuando no se tiene la fuerza de la masividad.
Entre las tantas contradicciones que tienen los militantes de izquierda quisiera destacar que ayer pedían la intrevencion de la policía para que reprimiera a las patotas, la misma policía a la que agreden en cuanta marcha participan, a la que acusan de reprimirlos, ayer le pedían represión para con los de la Union Ferroviaria. La coyuntura actual nos plantéa estos dilemas, todo está en discusión, toda la complejidad de los social aflora en una democracia que se vuslumbra al fin real pero que no puede dejar de estar en guardia frente a los personeros del un pasado que insiste en perpetuarse en estructuras monolíticas (policía, sindicatos, poder judicial, coporación mediática, corporación empresaria, partidos de izquierda radicalizados). Hubo un muerto, hay culpables, hay patotas enquistadas en la etructura sindical y no sólo allí. Le cabe al Gobierno liderar la investigación y avanzar sobre el problema de fondo de los trabajadores tercerizados no sólo en el rubro ferroviario. Situación donde se ha dejado hacer de manera inexplicable por años.